Es difícil ver «The revenant» (la traducción de ‘renacido’, aunque parcialmente exacta, pierde un poco la connotación fantasmal de ese retorno de los muertos) sin pensar en su director y cuánto debería seguir el consejo de «deja que tu obra hable por ti [y no hagas tantos comentarios tan mamones]». Desde antes de su estreno, todos los medios y premiaciones nos han saturado con su cuento de cuán difícil fue de grabarlo, cuánto mérito tiene su arte y qué tan digno de verse en un templo es (en contraposición a esas mundanas salas de cine actuales). DiCaprio compitiendo ahorasí por un Oscar, Lubezki ganándose su milésimo premio, Iñárritu nominado de nuevo a todo, el increíble frío de Canadá y lo difícil que es lidiar con osos grizzly de CGI hacen que uno llegue a la película sintiendo que conoce demasiado el contexto y muy poco el producto. Una épica congelada de casi dos horas con cuarenta minutos. Porque el arte siempre dura más de dos horas.

revenant2DiCaprio arrastrándose durante más de dos horas.

Como ya todos sabrán, «The revenant» es un rape & revenge en el que DiCaprio es violado por un oso grizzly y luego de recuperarse de sus heridas tienen que perseguirlo por todo Canadá para vengarse horriblemente.

revenant3¿Qué? ¿No era de eso?

¿No? Cerca. Parcialmente basada en la novela de Michael Punke, que asumo está parcialmente basada en la vida de Hugh Glass, la película se concentra mucho más en la supervivencia hiperbólica de su protagonista que en el subtítulo de «A novel of revenge». Si Iñárritu se presentaba el año pasado, un poco salido de la nada tras su desaparición de las pantallas, con una fresca y divertida película que no perdía su mérito técnico y visual con «Birdman», la transición a esta nueva entrega parece más enfocada en repetir su hazaña de premios y en demostrar que el cine tiene que ser una batalla épica consigo mismo, o algo así.

revenant4Varios comentarios que he leído en distintos medios me parecen apropiados para definir por qué «The revenant» es una película impresionante y aburrida. Algunos señalan que su preocupación desmedida por hacerla un gran reto de producción hizo que olvidara la importancia de la película en sí y de su guión (personajes con los que nunca terminamos con relacionarnos y que en el peor de los casos nos llevan a que no nos importe demasiado la razón de su venganza en sí). Pero el más preciso me parece un comentario del crítico Justin Chang que dice: «Una brutal y hermosa epopeya, aunque atrofiada emocionalmente. Iñárritu ha conseguido apropiarse de la belleza del cine de Malick pero no de su excelencia». Hay que recordar que Malick e Iñárritu comparten al mismo director de fotografía, un hombre que ya no necesita convencer a nadie de su increíble talento. Pero «The revenant» no es «La delgada línea roja». La deslumbrante fotografía parece concentrarse tanto en hacer de todo lo que pasa frente al lente algo épico, que su grandiosidad termina por ser desmesurada, artificial, tan grandilocuente que busca llenar los vacíos emocionales del guión y sus personajes. Si los paisajes helados dan para mucho, el salto contaste de tomas preciosistas que lo mismo pueden enfocar una cantimplora que una hormiga sobre todo termina no solo por llenar el metraje de escenario estático, sino cansar en lo que no tarda mucho en parecer un esfuerzo exagerado por demostrar algo.

revenant5«¿Pulmonía? ¡JA!»

El asunto es: Iñárritu ya no necesitaba demostrarnos nada. Y después de un pesado ritmo y un larguísimo metraje la sensación que nos deja «The revenant» es que el director está tan enamorado de su cine (y de sus inconmensurables retos técnicos) que es incapaz de ver realmente su propia obra. Personajes desperdiciados, secuencias oníricas muy poéticas que no terminan por casar con el resto de la historia, una venganza que nunca nos emociona lo suficiente, una supervivencia constante que parece un requisito indispensable de guión porque cómosemevaamorirmiprotagonista, un antagonismo de lo más maniqueo (Glass es bueno bueno y Fitzgerald es malo malo), y de pronto unos diálogos que parecen herencia retórica de las telenovelas (esa última línea de Fitzgerald totalmente innecesaria).

revenant6Nada de lo cual la hace una película menos bella visualmente, ni menos lograda técnicamente, ni menos interesante -asumo- para aquellos que les gusten las tramas de supervivencia sin zombies. Pero, dado que parece tan preparada especialmente para esta temporada de premios, es imposible no pensar: ¿eran realmente necesarias estas dos horas? ¿se merece realmente tantas nominaciones? Pero en un año donde la diversidad (no sólo en el más que mencionado aspecto racial sino incluso en el tipo de producciones que han sido premiadas) parece brillar por su ausencia, que una película que parece hecha tan expresamente para pasar por un Hollywood artístico, se llene de premios no parece lo más preocupante.

Entre alguna de sus otras pocas cosas gratas, el personaje que me pareció más interesante y manejado en un punto bastante apropiado pese a su más que fugaz participación, fue el del Capitán Andrew Henry, un hombre consumido a su manera por la culpa; y descubro que lo interpreta el actor irlandés Domhnall Gleeson, quien ya me había encantado en «Ex machina».

Ahora, faltará esperar al final alterno donde la venganza sí es contra el oso, ¿no?

revenant7¡¿No?!

«El renacido» o «The revenant» es una película estadounidense del 2015. Dirigida por Alejandro González Iñárritu («Birdman», «Babel», Amores perros») y protagonizada por Leonardo DiCaprio («Django», «Incepcion», «The wolf of Wall Street»), Tom Hardy («Mad Max: Fury road», «The dark knight rises», «Bronson»), Domhnall Gleeson («Ex machina», «About time», «Harry Potter y las reliquias de la muerte»), Will Poulter («We’re the Millers», «The maze runner», «Las crónicas de Narnia») y Forrest Goodluck. Tiene 8.3 estrellitas en imdb, 7.6 en filmaffinity y 82% en el tomatometro. Lo cual me parece, al igual que la película, desmesurado.