Viernes de Cómics y Cine, ¿qué más se puede pedir? Empezamos con una joyita del cómic alternativo.

Muchas historias, películas y obras en general hablan del proceso por el que atraviesa el ser humano durante su adolescencia. Esa especie de transición-metamorfosis que lo convierte en ‘alguien más’ sin que deje de ser él mismo. Metamorfosis es la palabra clave. Época difícil, sin duda, y que podemos suponer todavía más difícil dentro de la cultura estadounidense, tan jerarquerizada y propensa a la humillación a la mínima oportunidad.

blackhole2Si algo nos han enseñado las series gringas es que ahí el bullying es ley.

“Black Hole” es una historia sobre ser adolescente en el Seattle de los años 70, sobre cuatro jóvenes (dos parejas casi involuntarias) y sus dificultades de encontrar su sitio en la vida, sobre la sexualidad, las drogas, las complicadas interacciones sociales. Pero es, sobre todo, una historia sobre una enfermedad de transmisión sexual que produce reacciones físicas inesperadas (y permanentes) entre aquellos que la contraen.

blackhole3Now we’re talking.

Chris se sienta junto a Keith en clase de biología, no puede dejar de mirarla en lugar de prestar atención a la rana diseccionada frente a él. Rob termina enrollándose con Chris afuera de una fiesta. Keith conoce a Eliza en la cocina de la casa donde va a comprar drogas, ella no quiere dejarlo ir. Encuentros y desencuentros de un grupo de jóvenes en medio de drogas, alcohol y música de David Bowie. El amor y el desamor parecen complementarse por la boca extra que Rob tiene en la parte baja de su cuello, o la cola de lagartija que Eliza no se esfuerza por esconder. “The bug”, la enfermedad que lo mismo transforma a jóvenes en monstruos que se esconde fácilmente debajo de las ropas, funciona como una metáfora de la transición adolescente o de la enajenación propia de una sociedad en sus extremos. Ambas son la misma historia: una mujer convencida de haber encontrado al amor de su vida o una mujer que descubre que puede arrancarse su piel por completo.

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Con su excelente uso de las tintas y las contundentes imágenes que complementan la narración más objetiva, “Black hole” se distancia fácilmente de las historias más típicas de amor y adolescencia y no sólo por el hecho de involucrar individuos con serias malformaciones. La enfermedad se manifiesta no sólo a través de la imagen física sino que parece poblar cada uno de los oscuros rincones de la historia: la psique de sus protagonistas, los espacios de la ciudad por los que se mueven, el universo alrededor del cual giran los hechos más inmediatos. Cada uno de los doce tomos que componen la novela da inicio con una desconcertante imagen (expresiones exageradas de esta sensación de lo enfermo y lo deforme que se mantiene dentro de cierto realismo en la historia), retratos paralelos de jóvenes afectados por ‘the bug’ y una serie de imágenes casi fotográficas de objetos aislados. Objetos sueltos que parecen residuos sin contexto de la historia, pero que nos remiten a otros elementos de la misma, generando conexiones que vuelven sobre sí mismas y que convierten la presencia de la enfermedad en algo que va más allá de los cuerpos, algo que re-construye el universo de donde parte la trama.

blackhole5Charles Burns escribió e ilustró “Black hole” a lo largo de 11 años a partir de 1993. Durante los años en que se publicó ganó diversos premios por el destacado entintado (que sin duda en uno de los puntos más fuertes de su estilo y de la historia) y una vez compilada la novela completa ha sido reconocida como uno de los principales exponentes de la historieta alternativa. Burns fue publicado por primera vez en la revista RAW, fundada por Francois Mouly y Art Spiegelman, de este segundo ya hemos hablado cuando la reseña de “Mauss” y sabemos lo que su trabajado ha significado dentro de la reivindicación de la novela gráfica como literatura. Es indudable que Charles Burns se mantiene sobre esta premisa y demuestra que no es necesaria una historia particularmente complicada para lograr una obra madura y compleja, en la que la combinación entre estilo, metáfora y un cuidado guión puede trascender el muchas veces simplista esquema de ‘chico conoce chica’.

blackhole6Chico conoce chica. Con cola.

Aunque al valerse de un exceso de sexualidad, drogas, y otros vicios sociales agresivos, pueda hacer que no todos se sientan del todo identificados con la trama principal (y restrinja también un poco su público), tiene suficientes elementos de crítica social, ciencia ficción y un poco de horror como para conseguir una historia más que atractiva. Es de extrañar que sea la única obra que destaque de manera tan contundente en la carrera de Charles Burns. Aunque ha tenido alguna otra destacada contribución en otros campos. En el 2007 participó en la antología de terror animado “Fear(s) of the dark”, en la que si bien su corto no es el mejor del conjunto, en general es una excelente película tanto de animación como de terror.

blackhole7¡The buuug!

Desde el 2005 se tienen planes para adaptar cinematográficamente la novela y quizá sea lo mejor para todos que eso no suceda. Por el proyecto han cruzado Alexandre Aja, David Fincher, Neil Gaiman y Roger Avary. Y todos se han ido. Quizás por algo. La última noticia al respecto fue que Rupert Sanders (a quien seguramente recordarán por dirigir la película de Blancanieves guerrera o por engañar a su esposa con Kristen Stewart) planeaba hacerse cargo del proyecto y que incluso había dirigido un corto para que vieran que sí rifaba como director. Pero es difícil creer que sin el estilo y las alusiones visuales (que trata de compensar con otras estrategias en el corto, que no quedan mal pero que no parecen estar a la altura) podría conseguirse la misma fuerza narrativa. O si se quedaría en ‘chico conoce chica. con una terrible enfermedad de transmisión sexual’. Sin duda una valiosa moraleja para Hollywood.

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