Para muchos de nosotros Satoshi Kon llegó a nuestras vidas con “Perfect blue”, no sólo un golpe rotundo como película sino una muestra maravillosa de las posibilidades de la animación más allá de los ámbitos infantiles. A partir de entonces nos familiarizamos con el estilo arriesgado, brutal y onírico de este realizador, expresado sobre todo en sus largometrajes animados pero también en alguno de sus mangas más conocidos. Porque ahora sabemos que toda esta historia empezó, cual designio divino, tras quedar en segundo lugar en un concurso de manga corto.
“Tropic of the sea” viene seis años después de “Toriko”, ese primer manga, y siete años antes que “Perfect blue”. Fue su primer manga largo (publicado semanalmente en Young Magazine) y una suerte de búsqueda de su lugar en el mundo (el mundo editorial y, eventualmente, fantástico en general), el cual vino a encontrar en un ficticio pueblo de mar a punto de ser devorado por la gran civilización.

tropicofthesea2¿Quién necesita civilización cuando puede tener festivales japoneses con borrachos incluidos?

Lo que más nos remite a Kon en esta historia es la mitología de la que nace la trama: en la aldea junto al mar, una familia de sacerdotes shinto han cuidado durante décadas un huevo de sirena que marca su pacto con el mar y cuyo ritual debe renovarse cada 60 años. Yosuke es ahora uno de los más jóvenes de esa familia y su mundo se divide entre su abuelo, quien defiende férreamente las tradiciones, y su padre, quien colabora con una empresa nacional que busca construir toda clase de servicios para convertir el lugar en un destino turístico. Aunque el joven ha sido educado para cuidar el huevo de sirena, ahora en su adolescencia no está seguro de cómo se siente respecto a los cambios que se presentan en su mundo.

A esto se suman personajes clásicos de este tipo de históricas dramáticas de adolescencia: un malvado empresario al que no le importa nada más que el dinero, una chica medio-interés amoroso que regresa tras vivir durante años en Tokio, el mejor amigo de familia de pescadores y en general esta noción de ciudad vs pueblo (el protagonista se encuentra estudiando para ser aceptado en una universidad en otro lado del país). Mientras esos elementos realistas se van armando en una historia cotidiana, la sombra de la sirena se mantiene por detrás en todo momento, en un ineludible fondo de mar.

tropicofthesea3Literalmente.

En las notas adicionales que el autor hace en la reedición del manga a más de 10 años de su publicación menciona, apenado, que no nota una gran diferencia en lo que era su estilo en aquel entonces. Si bien es cierto que el arte de sus mangas no se caracteriza por ser especialmente arriesgado o particular, es necesario ver la abismal transformación que ha tenido lugar en el encuentro entre su compleja imaginación y sus trazos. Pocos vestigios de este trópico encontraremos en piezas tan visual y narrativamente complejas como “Paprika”, una muestra clara de todos los mundos que existieron en la mente de Satoshi Kon y que en este temprano manga son apenas un esbozo muy lejano.

tropicofthesea4Y aclaro que no voy a ser yo quien se queje de las sirenas.

El manga funciona especialmente como una mirada al pasado, sin ánimos de comparar al autor en dos momentos tan distintos de su vida. Si bien las relaciones entre los personajes pueden pecar de estereotipadas y el dilema moral demasiado evidente, la ambientación es encantadora y los componentes fantásticos en exceso bellos. En lo que hay que destacar que su manejo de la figura de las sirenas es bastante atípico, ni como mujer seductora del mar ni como asesina de las profundidades. La sirena de Kon, representada en casi todos los momentos como un huevo-promesa que se mantiene intacto durante años, es una llamada contante al mar, a su naturaleza y su cambiante simbolismo. Algo que sin duda puede verse como una amenaza y una tranquilidad en un país que vive rodeado de agua salada y con constantes riesgos de verse devorado por ella. Sin necesidad de cantos mágicos o historias lejanas, los personajes están atrapados por esta bella metáfora del mar.

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Pueden comprar “Tropic of the sea” (en inglés) en El Péndulo o “Regreso al mar” (en español) en BookDepository.