Pues en la categoría de estrenos seguro que me toparé cada cierto tiempo con esas películas que no le deseo ni a mis enemigos. ¿Debí haber revisado en IMDB que ésta justamente tenía 3.6 estrellitas? Seguramente. ¿Me habría eso detenido de tragarme otra producción de terror que pintaba mínimamente bien? Tal vez nunca lo sepamos.

El título en español, como suele suceder, tiene que dejar clarísimo que es una película de terror, porque aparentemente de ningún otro modo irían los fans de terror a verla. Y de ahí las presencias DEL MAL. En inglés el título, “The turning”, alude a la novela en la que está basada, “Otra vuelta de tuerca” de Henry James. Y desde ahí la verdad es que la producción la tiene un poco en contra, porque aunque uno no quiera, no puede evitar pensar en que ya hay una increíble película basada en la misma novela, “The innocents”, dirigida por Jack Clayton en 1961. Y aunque no es que sea un remake, sólo están basadas en la misma novela, sus diferencias incluso le juegan en contra. Porque son diferentes para mal.

Esto: Suprema maravilla.

Es cierto que eso no es enteramente su culpa, pero ¿para qué meterse en camisa de once varas?

Son los años 90. Kate es una maestra que recibe una oferta para ser tutora particular de una niña que vive en su mansión, alejada del mundo, desde que sus padres fallecieran en un accidente. Como es de estas maestras que creen que pueden cambiar el mundo un niño a la vez, está más que encantada de aceptar, y ni qué decir cuando llega a tremenda mansión y cuando conoce a Flora que es una niña de lo más bella. Pero obvio las mansiones alejadas del mundo tienen sus cosas, ¿no? Y ésta, aunque está muy remodelada, es particularmente siniestra, y desde un inicio Kate comienza a sentirse un poco atemorizada por ruidos y otros sucesos. Lo cual no mejora en absoluto cuando Miles, el hermano mayor de Flora, regresa inesperadamente de su internado y se integra a la ‘dinámica’ familiar. Una terrible dinámica familiar, en la cual también participa la anciana ama de llaves que trata a los niños como si fueran pequeños dioses.

Y ya para este punto, obviamente Kate sospecha que la mansión está embrujada, que los niños son diabólicos o tal vez AMBOS.

Público: “¡Ambos! ¡Ambos”.

Si casi desde que entró a la casa empezaron a suceder cosas raras, la película es una larga continuación de intento de susto tras otro. Como si por alguna razón no nos quedara claro cuán siniestra es la casa, o como si enfatizarlo tanto hiciera que nos sorprendieran las posibles alternativas. Nada de eso sucede, casi todo lo que se pone de manifiesto se sostiene desde un primer momento, se alarga infinitamente (y eso que apenas si fura hora y media, pero se siente mucho más larga) y luego nos dejan bastante claro que ni los guionistas ni la directora saben cómo terminarla así que al diablo.

¿Les dije que no le recomiendo esta película ni a mis enemigos?

Mis enemigos, cuando no me hacen caso.

No he leído la novela original, pero uno de los principales cambios que se notan desde el inicio en relación con la película sesentera es que en ésta decidieron hacer que los niños fueran increíblemente insoportables. La verdad es que pudieron haberse saltado todos los acontecimientos sobrenaturales, es inexplicable que Kate no huyera de esa casa desde el segundo día en que Miles regresó. Todo lo cual, además, no es que aporte nada especial a la trama, si acaso que una sienta más pena por Kate que se tiene que ver con entidades paranormales y con niños insoportables, pero la verdad es que de alguna manera ella se puso y se mantuvo en esa posición.

Lo peor de todo es que creo que hay elementos que pudieron haber sido muy buenos, pero es difícil que sobresalieran en el resultado final. Brooklynn Prince, quien interpreta a Flora, es increíblemente buena actriz para su corta edad, como pudimos ver ya en “The Florida Project”, pero aquí la verdad tiene un rango limitado de presencia y actuación (y con todo y que es insoportable, me sigue pareciendo preciosa, a lo mejor con eso podría justificar a Kate quedándose, jo). Finn Wolfhard, quien interpreta a Miles, no es que sea un actor que me encante, pero creo que está demostrando que tiene un muy buen rango de actuación, porque sus personajes de “Stranger things”, “It” y acá no se parecen en absolutos y en todos es bastante convincente, aunque tenga que ser convincente como un niño diabólico e insoportable. E incluso Mackenzie Davis, la protagonista, me cae bien, y siento que estéticamente podría haber sido una buena elección, pero ni cómo ayudarla.

Así que ya saben, si algo les llamó la atención de la premisa (que a estas alturas tampoco es que sea muy original) o si simplemente quieren ver una peliculaza de terror como diox manda, opten mil veces por “The innocents” y ahórrense sus pesitos para cine para una mejor producción.

“Presencias del mal” o “The turning” es una coproducción de 2020 entre Reino Unido, Irlanda, Canadá y Estados Unidos. Dirigida por Floria Sigismondi (“The runaways”, un montón de videos musicales) y protagonizada por Mackenzie Davis (“Terminator: Dark fate”, “Blade Runner 2049”, “Tully”), Finn Wolfhard (“Stranger things”, “It”, “The goldfinch”), Brooklynn Prince (“The Florida Project”, “Monsters at large”, “Robo-dog”), Barbara Marten (“Hamlet”, “A passionate woman”, “Casualty”) y Joely Richardson (“El patriota”, “Maggie”, “Event horizon”). Tiene 3.6 estrellitas en IMDB y 12% en el Tomatometro, lo cual habla bastante por sí solo.