La actual saga de “El Conjuro” y todas sus ramificaciones puede resultar sorprendente o excesiva en la actualidad. Un abuso del nuevo horror que James Wan ha traído a nuestras vidas. Sin embargo, no hay que perder de vista que el cine de terror siempre se ha caracterizado por tener secuelas hasta lo infinito: ¿cuántos “Viernes 13”, “Pesadilla en la calle del infierno” y “Halloween” hay? Por no hablar de otras sagas en las que pensamos menos pero no por eso tienen menos números. La razón posiblemente es fácil de deducir: a los espectadores de terror nos gusta ver una y mil veces a los mismos monstruos en diferentes contextos. Por lo general no necesitamos grandes historias, sino reinvenciones que nos hagan vivir una y otra vez la emoción del original.

Lo cual no quiere decir que siempre lo logren, claro, pero nadie nos culpa por intentarlo.

“La monja”, obviamente, viene a raíz de la horrible aparición que pinta Ed Warren en “El Conjuro 2” pero que se le aparece a Lorraine y su hija. Aprovechando el personaje, como sucedió con “Annabelle”, vieron rápidamente la posibilidad de irse por ahí y eventualmente volver a conectar con los Warren. Tampoco se les puede culpar, poco necesita la presencia de una monja infernal para destacar entre los altibajos de la secuela de “El Conjuro”. Aunque, viendo lo que han hecho con dos cintas de Annabelle, el temor a este nuevo spin-off no viene precisamente por su naturaleza oscura.

Mmmmmm, no sé qué trataban de hacer con esta publicidad.

Dado que los Warren se encuentran con ella ya como espíritu maligno ancestral, la historia necesariamente tiene que ubicarse en el pasado. Específicamente en los años 50. En una abadía perdida de la mano de dios, Rumania, encuentran el cuerpo de una monja que se suicidó. Ya que se trata de un convento de clausura y que el pueblo no parece muy interesado en entrometerse en asuntos de abadías siniestras, el Vaticano tiene que enviar a alguien para que investigue. Y como los mexicanos estamos puestos para todo, obviamente mandan a Demián Bichir (aka Padre Burke), acompañado de la joven novicia Irene y guiados por los caminos rurales de Rumania por el francocanadiense Frenchie. La excusa es que van a investigar si la abadía ‘todavía es sitio sagrado’. Que debe ser el código del Vaticano para ‘van a luchar con demonios horribles, mucha suerte’.

Una de las primeras cosas que destaca en la producción de “La monja” es que claramente está hecha con mucho más cariño que las dos versiones de “Annabelle” (inexplicable porque Annabelle parece un personaje mucho más atractivo, pero tal vez tenga en contra que su escena en “El Conjuro” está demasiado rompemadres como para que nada esté a la altura). Empezando porque tiene un guion del propio James Wan y porque en general todas las decisiones parecen ser las de una película seria y no cualquier spin-off de terror: buenos actores, increíbles locaciones, una historia coherente y una ambientación increíble. Si antes podría habernos dado lo mismo saber o no de dónde venía la maldición de esa monja horrible, una vez empezada la película realmente nos vemos atrapados en la historia.

A partir de ese punto es que la cuestión de la producción juega en dos sentidos. Por una parte tenemos una película muy bien cuidada con algunos elementos destacables, como sus increíbles escenarios (vamos todos a Rumania) y la construcción de ciertas imágenes cuasi-estáticas de horror; mientras que, por otra parte, prácticamente no da nada de miedo.

¿No? Ni un poquito.

En el género de terror esta es una cuestión antigua que depende en cierta medida de lo que quiere el espectador: ¿una fantasía oscura bien montada o una película que realmente nos espante? Sé reconocer los atributos de ambas y aunque agradezco lo que ofrece “La monja” (sobre todo en comparación con las dos “Annabelle”), no me hubiera molestado que además de los escenarios rumanos increíbles también diera un poquito de miedo.

Un sustito al menos, pa’ recordar.

Sin embargo, esperemos que esto signifique que al menos están enderezando camino los spin-offs y las secuelas. Porque la cosa no termina aquí. Todo parece indicar que nos espera todavía “El Conjuro 3”, “Annabelle 3”, “The crooked man” (otro que no me anima demasiado) y “La monja 2”. Universo de los Warren hasta para regalar.

 

Y aquí tenemos a nuestra bella monja maldita fuera del horario laboral.

“La monja” o “The nun” es una película estadounidense de 2018. Dirigida por Corin Hardy (“The hallow”) y protagonizada por Demián Bichir (“The hateful eight”, “Machete kills”, “Alien: Covenant”), Taissa Farmiga (“Final girls”, “The bling ring”, “Anna”), Jonas Bloquet (“Elle”, “3 days to kill”, “Valerian”), Bonnie Aarons (“El Conjuro 2”, “Mulholand Dr.”, “The fighter”), Ingrid Bisu (“Toni Erdmann”, “Periferic”, “Teorema zero”) y Charlotte Hope (“Game of thrones”, “La teoría del todo”, “Allied”). Tiene 6 estrellitas en imdb, 4.9 en filmaffinity y 26% en el tomatometro. Pero, a sabiendas que no van a morir de un susto, no es tan terrible como todos pintan.